Mon nouveau blog

En 2013 je renoue avec le blog. ojodeperdiz est écrit en espagnol et traite de sujets de société et de culture.

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09/04/2013 1 commentaire

Entre 2005 et 2009 j’ai alimenté le blog Sociología para novatos. Initialement, son but était de continuer sous une forme publique les discussions qu’avec un ami et collègue résidant aux États-Unis, Juan Zuluaga, nous avions sur un sujet inépuisable : les sociétés latino-américaines. Progressivement, alors que cet ami s’éloignait du blog pour retourner à ses études poussées en analyse de réseaux, j’ai continué à soumettre des idées et des articles. Le « milieu » des blogueurs hispanophones intéressés par ces mêmes questions contribuait à élever, parfois considérablement, les arguments et les discussions (dans un blog, la section des « commentaires » est aussi importante que l’article principal). Cette intelligence collective contribue à « éclairer le chemin de l’auteur », comme dit José Saramago, auteur lui-même d’un blog qui a donné lieu au livre O Caderno. Le blog a été par la suite considéré un des meilleurs blogs en Colombie. Des engagements professionnels m’ont obligé à l’interrompre -et malheureusement le site a été « cassé » par l’hébergeur. Néanmoins, je dispose de toutes les notes, comptes-rendus, etc., et j’espère bientôt le remettre en ligne, sous forme d’archive cette fois-ci !

URIBISMO : QUIÉN GANA Y QUIÉN PIERDE Por Olga L. González

23/04/2010 1 commentaire

En 2010, en pleine période électorale, j’ai publié un article de vulgarisation économique dans un journal électronique colombien où je faisais état des profits considérables obtenus par le secteur financier et de la quasi nulle augmentation des salaires du secteur industriel durant la décennie 2000. Cet article fut largement commenté dans les réseaux sociaux.

Monsieur Salomon Kalmanovitz, économiste colombien, ancien membre de la Banque de la République (banque émettrice), commenta mes données, qu’il jugeait fausses. Avec deux autres articles, j’ai démontré la véracité de mes données. Ce n’étaient pas les chiffres qui étaient en cause, c’était la situation qui était grotesque. Comme je n’avais plus mon blog Sociología para novatos à l’époque, j’ai publié sur ce site les notes relatives à ce débat.

 

¿Quién ha ganado y quién ha perdido con Uribe? ¿Cómo ha tratado el gobierno Uribe al bolsillo de los colombianos?

Este asunto, que debería ser uno de los más importantes en una campaña electoral, ha merecido muy poca atención por parte los candidatos.

Como una contribución ciudadana al debate, les propongo a los lectores de este medio, y a los candidatos presidenciales, que discutamos sobre este tema.

Con esta intención he preparado, con la ayuda del economista D. Lévy, el gráfico siguiente, que contiene variables importantes de lo que ha sido el modelo económico de Uribe y que deja muy en claro quiénes se han beneficiado y quiénes no:

Seguramente los economistas tienen suficiente entrenamiento para entender este tipo de gráficos, pero como esta nota aspira a que la discusión no se quede sólo entre especialistas de esta disciplina, haré unos comentarios:

El eje horizontal arranca en agosto del 2002, mes de la posesión de Uribe, y finaliza en enero de 2010. Las dos variables de esta figura son: (1) el índice del salario mensual real (es decir, el salario mensual nominal corregido con el Índice de Precios al Consumidor,  IPC), que representa el poder adquisitivo de los asalariados de la industria manufacturera, y (2) el índice general de la Bolsa de Colombia, corregido con el mismo IPC. Los dos índices se han definido para tener un valor igual a 100 en agosto de 2002.

La curva de abajo, en líneas discontinuas, muestra el nivel del salario promedio en la industria manufacturera. Es importante señalar que se trata de un salario promedio, es decir que se tienen en cuenta los salarios de obreros, empleados y ejecutivos. Asimismo, es útil recordar que la mayoría de los colombianos que trabajan lo hacen en el sector informal (y en su aplastante mayoría estos tienen un ingreso inferior al de los asalariados). Así, esta curva de salarios representa a una fracción de la población económicamente activa que se puede considerar privilegiada por el sistema.

¿Privilegiada? Veamos el gráfico: desde el año 2002 el salario promedio real (o el poder adquisitivo constante) no ha aumentado, se ha mantenido estable. Esta curva, estimado lector, corrobora esa sensación que seguramente Ud. ha tenido en estos últimos años: que su salario no sube (o que si sube, lo hace de manera ínfima), que aunque Ud. se dedique a “trabajar y trabajar” con ímpetu, su salario no sigue esa cadencia desenfrenada. Si en términos económicos Ud. se siente, literalmente, estancado, esta curva -basada en los indicadores macro del Banco de la República- le confirma que su impresión se apoya en una realidad.

Pero, ¿acaso no dicen los medios que la economía colombiana está muy bien? ¿No se supone que el modelo económico de Uribe es un exitazo?

La curva de arriba explica esta paradoja: ésta indica el índice de la Bolsa de Valores de Colombia. Como se aprecia, en el mismo período en que el bolsillo de muchos colombianos se contentaba con su “privilegiado” salario estancado, otros poquísimos colombianos (los que tienen muchas acciones en la bolsa) lograron multiplicar considerablemente su riqueza.

La curva es impactante: hay acá una progresión abrupta, con picos espectaculares (como el de enero del 2006 o, más recientemente, el de marzo de este año), con algunas caídas (como la de octubre de 2008, cuando el sistema financiero mundial hizo krash), pero, siempre, recuperándose con brío, como buscando la cúspide. Es por esto que tiene mucha razón la revista Dinero cuando recuerda que la “Bolsa de Valores de Colombia sigue rompiendo máximos históricos”.

Pero, al fin de cuentas, ¿quién gana y quién pierde con el uribismo? ¿A quién beneficia este gobierno? La respuesta es diáfana, las curvas lo muestran: todos los que poseen muchas acciones  (y también los banqueros, las empresas más grandes, los más ricos de los ricos… algo así como los estratos 18 para arriba) se han beneficiado enormemente con Uribe: en las épocas mas “gordas”, han multiplicado su riqueza por siete (mientras el salario promedio se estancaba).

Evidentemente, quienes que se han beneficiado con este manejo económico son también… quienes manejan los medios masivos de comunicación. Por eso, desde su estricto punto de vista, no mienten cuando aseguran que la economía nunca se había portado mejor. Y tienen también toda la razón –una razón estratégica– en ignorar deliberadamente el tema de cómo les va a la enorme mayoría de los colombianos en materia económica. Veamos mejor porqué:

Este gráfico contiene la misma información que el anterior, pero para un período más extenso, arrancando en el 91 (escogí este año por ser el de la proclamación de la Constitución –y uno esperaría que también el de una nueva Colombia). La diferencia entre los dos gráficos es que acá los dos índices tienen el valor 100 en enero de 1991.

Como se aprecia, el nivel del salario industrial manufacturero promedio aumentó muy ligeramente, casi imperceptiblemente, mientras que la evolución de la riqueza de los accionistas de la Bolsa ha variado considerablemente según el período. Antes de 2002, había variaciones importantes, pero no había una tendencia clara al alza. Como lo muestra el punto de quiebre del 2002, Uribe representa la ruptura, el cambio, el dinamismo, la energía puestas… al servicio de los más poderosos. Así, pues, el uribismo es el modelo en el que a los muy ricos les va muy bien –en verdad, nunca les había ido mejor– mientras que a los sectores asalariados les va igual de mal, o incluso peor, que siempre.

¡Ah! por cierto, a este divorcio entre las ganancias fabulosas de unos poquísimos de los más ricos y los salarios magros de las mayorías de los “privilegiados” asalariados se le llama… neoliberalismo. Un Uribe, mañana un Santos o una Noemí son apenas avatares criollos de dicho modelo económico. Esto, en sí, no constituye una sorpresa.

Lo que sí es una novedad y una sorpresa es que el modelo económico que defiende y representa el uribismo, no genere discusiones en un país en el que todos tienen una fórmula para “arreglar el país”.

¿Quizá, en época electoral hay un cambio? ¿Qué dicen los candidatos? ¿Qué les dicen los electores a los candidatos?

Comentarios a mi artículo anterior

22/04/2010 1 commentaire

He recibido algunos comentarios y preguntas sobre mi artículo anterior. Me interesan mucho los comentarios (a algunos he respondido en La Silla Vacía directamente) y, de hecho, he pensado en escribir un segundo artículo. Pienso que la campaña y la sociedad ganarían si se conoce y se debate sobre estos temas.

En esas estaba cuando vi que Salomon Kalmanovitz, uno de los más respetados economistas colombianos y probable ministro de hacienda de Mockus, también respondía a mi artículo. Acá esta lo que escribió el 29 de abril en una cuenta de facebook sobre mi artículo:

« La curva de salarios manufactureros reales es inventada. Aumenta casi 40% entre 1990 y 2006. Se deteriora en 2007 y 2008, por la inflación. Y la de la bolsa refleja la salida de una crisis profunda en 98-02″

¡En una línea, una autoridad en economía descalifica mi articulo! Por supuesto que yo no he « inventado » nada. Pero como su opinión pesa mucho, me apresto a escribir una respuesta que muestra que el equivocado es él.

A propósito de un comentario de Salomón Kalmanovitz

Por Olga L. González*

Leo en Facebook el comentario que el respetado economista colombiano Salomón Kalmanovitz escribe a propósito de mi artículo “Uribismo: quién gana y quién pierde”.

Kalmanovitz despacha mi artículo de un plumazo, afirmando que “La curva de salarios es inventada”. En un mensaje enviado a Juanita León, la editora de La silla vacía donde también ha sido publicado mi artículo, él envía la siguiente curva relativa al salario real manufactrurero (sic):


Kalmanovitz no cita sus fuentes, pero no me fue difícil dar con ellas, pues son muy cercanas de las que he utilizado (ver el gráfico siguiente). Muy probablemente, sus fuentes –como las mías– son las cifras oficiales del Banco de la República. Como se aprecia comparando estas dos curvas, la diferencia técnica entre las dos es que Kalmanovitz utiliza series desestacionalizadas, mientras que yo uso directamente las series sin desestacionalizar. Ahora bien, esto no incide en la evolución global desde el inicio de los años 90: un alza de alrededor del 40% en unos veinte años.

Entonces, ¿por qué dice que yo “invento”?

En realidad, es Kalmanovitz quien comete un grave error de apreciación. No se dio el tiempo de leer detenidamente los gráficos: le dio poca importancia a los años del eje horizontal (que no son los mismos en los dos gráficos) y tampoco se fijó en las escalas del eje vertical.

En lo que respecta a las fechas, el primer gráfico de mi artículo empezaba con la llegada de Uribe al poder (2002) y el segundo en enero de 1991, que es la fecha de la Constitución y del comienzo del índice de la bolsa .

Para que mis dos gráficos fueran más fáciles de leer, la base de los dos índices fue modificada para que tuvieran el valor de 100 al principio (así, en mi primer gráfico la base para las dos series es agosto del 2002=100, y en el segundo es el promedio del año 1991=100 para el índice del salario y enero 1991=100 para el índice de la Bolsa).

Como la idea del artículo y del gráfico es comparar dos niveles de ganancias muy diferentes (los exorbitantes de un puñado de accionistas y los bajísimos de los cientos de miles de asalariados y empleados de la industria manufacturera), era necesario poner una escala adecuada donde cupieran esos dos niveles de ganancias. Fue exactamente lo que hice en los dos gráficos. Si hubiera utilizado una escala vertical como la que usa Kalmanovitz, hubiera obtenido esta imagen:

Para efectos de legibilidad, preferí conservar un gráfico de tamaño normal, y por lo tanto se aprecia menos la evolución del salario:

Aunque es más difícil de apreciar que en el gráfico de Kalmanovitz, la curva de los salarios es la misma mía: hay un ligero aumento (como lo indica la línea horizontal en puntitos, correspondiente a la base 100) en comparación con la disparada de la curva de la Bolsa. Este gráfico es el mismo que mi gráfico 2 publicado en mi artículo original).

Por lo tanto, si mi primer gráfico daba la impresión de que el salario real era prácticamente constante, esto no se debe sólo a un problema de escala del eje vertical. Como se ve en el gráfico de Kalmanovitz, el salario real no aumentó con Uribe (basta con observar los niveles de agosto de 2002 y los últimos puntos de la curva).

Por tanto, no hay por parte mía ningún “invento” de estadísticas. Hay una lectura apresuradísima de Kalmanovitz. Y lo más importante: las dos conclusiones de mi artículo siguen firmes:

1. Como se ve, los asalariados tienen un aumento de sus ganancias ínfimo o nulo con respecto a las extraordinarias ganancias de los accionistas de la Bolsa.

2. No se puede decir que todas las fases económicas son iguales. Hay una ruptura neta en 2002, y esa ruptura beneficia a los más poderosos. Es evidente que los mecanismos económicos dependen de la voluntad política –y es de esperar que el futuro no será la continuación del pasado.

Pero ya que Kalmanovitz se inquieta por las cifras, y dado que está en mora de hacerse un debate en Colombia sobre este tema (y sobre otros temas económicos, como la informalidad, o los contratos de trabajo asociado), me permito atentamente preguntarle:

1. ¿Qué piensa Ud. del corazón del problema, es decir el diferencial que existe entre las ganancias fabulosas de un puñado de personas que se enriquecieron con la financiarización de la economía y el magro salario de los trabajadores de la industria manufacturera durante todo este período?

2. Ya que se rumora que Ud. será el nuevo ministro de hacienda del candidato Antanas Mockus, ¿qué haría Ud. con respecto a este tema?

Por último, invito a los lectores a apersonarse de este tipo de asuntos económicos que a todos nos conciernen, dejando sus comentarios en La silla vacía o en mi blog.

* Socióloga (Ph. D.), presidente del Grupo sobre Actualidad Colombiana en la Maison des Sciences de l’Homme de París. Para este artículo conté con la ayuda técnica del economista D. Lévy.
1. Quien lo desee puede buscar estos datos en el sitio del Banco de la República.
2. Los datos provienen, de nuevo, del Banco de la República: acá y acá.  También se puede ver el índice de precios al consumidor.